martes, 15 de enero de 2008

Los patitos....

Ya está, depresión pre-cumpleañera. Si ya lo sabía yo, que llevo toda mi vida burlándome de los que van a cumplir 2o años que este día iba a llegar...

No quiero, no, mejor dicho: me niego a cumplir 20 y a empezar con los patitos. NO!!! Suicídate dirán algunos, pues no, tampoco quiero eso, así que decidido, ya sé, a partir de ahora cumpliré 19 hasta que me vea con fuerzas para cumplir los veinte.

Y por qué tanto miedo a cumplir los 20? pues porque simple y llanamente me parece que me viene encima un halo de responsabilidad que no sé si voy a poder cargar sobre mis destrozadas espaldas. En la veintena acabas la carrera, empiezas a trabajar, muy probablemente conozcas a quien vaya ser con quien compartas tu vida, puede que te cases... No me veo preparada para tanto, para ser taaan independiente, pero ni de lejos.

Ya, ya lo sé, Carpe Diem

Enola Black

Un castillo para mí ahora, 15 años después.

La cosa es que ahora, con casi 20 años, a veces sigo fantaseando con lo mismo. Una ironía, ya que me considero profundamente republicana y contraria a las grandes riquezas en comparación con la pobreza existente. Sueño lo mismo, sí, pero tiene ciertas variaciones.

Me quedo con el castillo, el misterio y los vestidos. Me quedo con increíbles jardines llenos de senderos que te transportan a mundos y tierras lejanas, me quedo con el laberinto de arbusto con el que soñaba, me quedo con altas chimeneas que calentaban todo el castillo, permanecen en mí las ansias de una descomunal biblioteca que nunca podría terminar...

También me quedo con el príncipe, pero no me mola eso de que me rescaten, soy una mujer que se vale por sí misma, aunque a veces necesite que me rescaten, pero que me rescaten de mí misma, que no sé qué es peor.
Del príncipe, me quedo con que no sea príncipe, pero que me ame (después de conocerme y no sólo con la mirada). Que sea honrado, generoso, amable, sensible, alegre, con una pizca de misterio, y si puede ser apuesto.

Un princesa en toda regla, pero sin reino.

Enola Black

Un castillo para mí

Vivir en un castillo hubiera sido como un sueño de niña realizado. Recuerdo haber soñado con ser una princesa en la Edad Media, vivir en un enorme castillo con altos muros flanqueados por un foso y tener los vestidos más preciosos jamás vistos.
Pasear por los jardines, recorrer interminables y misteriosos pasillos, descubrir cada día nuevos rincones llenos de aventuras y misterio, poseer unos aposentos mágicos y exquisítamente decorados.... un juego continuo.
Vivir aventuras épicas y que un príncipe viniera a rescatarme, un majestuoso hombre honrado y bueno, que me amara sólo con verme, y que el cuento acabara con un:

Y VIVIERON FELICES Y COMIERON PERDICES

Enola Black

martes, 8 de enero de 2008

mentiras...

Ahora que vamos despacio, (bis)
vamos a contar mentiras, tralará, (bis)
Vamos a contar mentiras.

Así comienza la famosa canción que trata de contar mentiras, pero muchas veces no necesitamos ninguna canción para hacer de nuestra vida una mentira de cara a los demás.

Pero, hasta qué punto puede hacer una mentira daño? Dependiendo de la mentira, dirán algunos, pero el problema no es no haber sido sincero, el problema es no haber confiado en la otra persona o no haber tenido el valor suficiente para poder decir la verdad.

Todos tenemos esos secretos nuestros y de nadie más que nunca confesaremos a nadie (en ocasiones ni siquiera nos los confesamos a nosotros mismos) y que sin duda defenderemos con mentiras.

Las mentiras forman parte de nuestra vida, eso ni dudarlo


Enola Black

Una historia de amor (II)

Dos personalidades opuestas, en ocasiones relajado y cariñoso, se dejaba hacer de todo, en otras ocasiones inquieto, movido, juguetón y hasta podría decir algo agresivo. Adivinar cuándo iba a pasar de una de sus personalidades a la otra es realmente difícil y algo agobiante, pero hay que reconocer que es parte de su encanto.

Yo puedo decir que le quiero, él no habla mucho, pero sé que lo hace. Pasaremos mucho tiempo sin vernos, y él dejará de echarme de menos cada día más, supongo que yo también. Se irá con otras, les dará su cariño y su amor, pero en verano, cuando volvamos a estar juntos, será mío, sólo mío....


Enola Black

Una historia de amor (I)

Ha sido un joven de origen francés quien me ha enamorado estas fiestas. Entre rubio y pelirrojo, unos enormes ojos verdes, guapo...

Conectamos en cuanto nos conocimos, pero es cierto que necesitó un par de días para confiar plenamente en mí. Cariñoso, juguetón, algo inquieto, un poco fetichista (su obsesión con las manos y el pelo es en ocasiones estresante)...

Su cariño ha superado lo que hasta ahora los chicos me habían dado: ha consolado mis lágrimas cuando lloraba, me ha acompañado cuando estudiaba, me ha hecho reir, me ha besado e incluso mordido. Tengo constancia de que si estábamos mucho tiempo sin vernos me echaba mucho de menos, me ha esperado a que llegara de noche para venir conmigo a la cama, a veces sentía que no se podía separar de mí...

continuará............

Enola Black

martes, 18 de diciembre de 2007

Obsesión

"No es amor, lo que tú sientes, se llama obsesión" rezaba una canción hace unos veranos. Cierto, la obsesión puede llevarnos a la confusión, podemos confundirla fácilmente con el amor. Pero siempre llega un punto en el cual descubrimos el verdadero sentimiento. Cuando algo falla, si lloramos desconsoládamente, era obsesión, si nuestra reacción es de una tristeza profunda, de decaimiento, si nos dura largo tiempo, era el amor.

La obsesión se caracteriza por un nerviosismo nunca antes visto, un querer seguir a todas partes al producto de tan enfermizo sentimiento, horas y horas de monotema que funciona de somnífero para quien escucha (o intenta escuchar)...

Para deshacerse de la obsesión recomiendo: abrir bien los ojos y empezar a sacar defectos al susodicho, porque sino, perdemos los papeles, y eso puede acabar en: perder a tus amigas por el aburrimiento causado y/o hacer un ridículo espantoso, además de querer acabar pegándote golpes contra la pared cuando acabamos descubriendo a nuestro "príncipe azul".


Enola Black