"No es amor, lo que tú sientes, se llama obsesión" rezaba una canción hace unos veranos. Cierto, la obsesión puede llevarnos a la confusión, podemos confundirla fácilmente con el amor. Pero siempre llega un punto en el cual descubrimos el verdadero sentimiento. Cuando algo falla, si lloramos desconsoládamente, era obsesión, si nuestra reacción es de una tristeza profunda, de decaimiento, si nos dura largo tiempo, era el amor.
La obsesión se caracteriza por un nerviosismo nunca antes visto, un querer seguir a todas partes al producto de tan enfermizo sentimiento, horas y horas de monotema que funciona de somnífero para quien escucha (o intenta escuchar)...
Para deshacerse de la obsesión recomiendo: abrir bien los ojos y empezar a sacar defectos al susodicho, porque sino, perdemos los papeles, y eso puede acabar en: perder a tus amigas por el aburrimiento causado y/o hacer un ridículo espantoso, además de querer acabar pegándote golpes contra la pared cuando acabamos descubriendo a nuestro "príncipe azul".
Enola Black
La obsesión se caracteriza por un nerviosismo nunca antes visto, un querer seguir a todas partes al producto de tan enfermizo sentimiento, horas y horas de monotema que funciona de somnífero para quien escucha (o intenta escuchar)...
Para deshacerse de la obsesión recomiendo: abrir bien los ojos y empezar a sacar defectos al susodicho, porque sino, perdemos los papeles, y eso puede acabar en: perder a tus amigas por el aburrimiento causado y/o hacer un ridículo espantoso, además de querer acabar pegándote golpes contra la pared cuando acabamos descubriendo a nuestro "príncipe azul".
