domingo, 21 de octubre de 2007

Son sueños...

Sueños...
Soñar es tan bonito y tan relajante, sobre todo si las pesadillas no existen en los cuentos que cada noche tu mente fabrica. Dicen que los sueños son los deseos del subconsciente, que son lo más remoto de nuestro interior.
Si soñar dormido es precioso, ¿qué es soñar despierto?
Cuando dejas tu mente volar, cuando pones todo tu corazón, no la mente, sólo el corazón, es completamente irracional y subjetivo. Construyes historias que desearías ocurrieran en tu vida, o no, cosas que nunca quisieras para ti, pero me centraré en lo bonito.
Un amor, una persona con la que quisieras pasar tu tiempo, a la que quisieras amar con locura. Pensar cómo sería el primer beso, las miradas, la primera vez con ella... Si luego ocurre, si el sueño se hace realidad, nunca será como en el sueño, pero con confianza, ver el brillo de los ojos de la persona que te quiere cuando le explicas cómo te imaginaste todo... no tiene descripción.
Soñemos más, porque nos alimenta, nos da un respiro cuando creemos que todo va mal, nos da esperanza, aliento para seguir luchando por eso que queremos, aunque lo veamos todo negro.
Mantener los pies en la tierra es necesario, como lo es conocer nuestras limitaciones y no creer que nos podemos comer el mundo, pero dejar un hueco a la imaginación es tan necesario como lo anterior. Así que: soñemos más.


Enola Black

No hay comentarios: