viernes, 2 de noviembre de 2007

Las bodas de nuestros sueños

Uno de los mayores placeres en mi vida es reunirme con mis amigas de Alloz, a las que por desgracia veo poco, y recordar cuando éramos pequeñas. Ayer no imaginamos cómo éramos de pequeñas, empezamos a divagar acerca de cómo seríamos dentro de 10 años.

Dentro de una década tendremos edades comprendidas entre los 33 y 27 años, ¿casadas? dos por lo menos (he apostado una cena en el restaurante Arzak a que así es). Bodas, eh? y, ¿cómo serán nuestras bodas? En principio tenemos que estar todas reunidas, sino, y lo siento mucho por el novio, no será la boda de mis sueños. La noche anterior a la boda reunidas todas mis amigas y yo en una suite del hotel Londres de San Sebastián, nada de peluqueras desconocidas y trato frío en el día más feliz de tu vida, todo se queda con la gente con la que he compartido los momentos más felices de toda mi existencia.

Para la boda de María, Erika y yo hemos decidido montarla, y a lo grande, siempre a buenas porque la queremos con locura, pero las dos más locas del pueblo no podemos dejar de liarla un poco...

Creo que mi despedida de soltera va a ser la más loca, sin duda. Conociéndome como me conocen, y conociéndome a mí misma, las despedidas de solteras van a tener una nueva definición a partir de la mía.

El vestido, la iglesia o ayuntamiento, el peinado, la comida, el coche que nos llevará al altar, la música (gracias a que tenemos dos cantantes en el grupo)... Todo imaginado y casi planeado, ¿todo?, no, todo no, el novio no entra dentro de los planes todavía... Somos 6 solteras y sin compromiso hablando de nuestras bodas...

De ilusión también se vive, no? al menos durante unos cuantos cafés acompañados de churros y castañas, sí.


Enola Black

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